Todos los Santos

Festividad de Todos los Santos



La solemnidad de Todos los Santos nació en el siglo VIII entre los celtas. La Iglesia nos propone esta visión de gloria al comienzo del invierno, para invitarnos a vivir en la esperanza de una primavera más allá de la muerte. Quiere también que caigamos en la cuenta de nuestra solidaridad con cuantos han pasado al mundo invisible. Festejamos con alegría a los Santos, pues creemos «que ya gozan de la gloria de la inmortalidad», en donde interceden por nosotros. Cada Santo vive intensamente la visión de Dios y su amor, mas su conjunto forma una ciudad, «la Jerusalén celeste", un Reino abierto a cuantos vivan de acuerdo con las Bienaventuranzas. Son la Iglesia del cielo
La gloria de los «Santos, nuestros hermanos», procede de Dios, cuya imagen reproduce cada uno de ellos de una manera única. Por consiguiente, al venerarlos, proclamamos a Dios «admirable y solo Santo entre todos los Santos". Todos fueron salvados por Cristo, todos nacieron de su costado abierto. Este es el motivo por el que el lugar por excelencia de comunión con los Santos es la Eucaristía En ella les santificó el Señor Jesús «en la plenitud de su amor»; en ella podemos también nosotros suplicarle con humildad a Dios que nos haga pasar «de esta mesa de la Iglesia peregrina al banquete del Reino de los cielos».

ES TRADICIONAL EN ESTAS FECHAS CONSUMIR LA FAMOSA HOGAZA DE TODOS LOS SANTOS.

Cruz Cubierta